jueves, 17 de julio de 2014

MAB, pobre de ti

Dos semanas después del escándalo Gowex, me gustaría reflexionar en esta ocasión sobre el MAB. Se han levantado voces críticas y contrarias a este mercado. Voces que en algún caso ya existían y que el devenir de los acontecimientos les ha dado mayor resonancia. Quiero romper una lanza a favor del MAB pero no cómo institución, sino como herramienta para un parte del tejido empresarial.

En mi opinión creo que es necesaria la existencia de un mercado alternativo orientado a las pymes que les permita nuevas vías de financiación más allá de los habituales. Es verdad que no todas las pymes tienen la posibilidad de acceso, pero en mi opinión sí que una parte de ellas podrían tenerlo. De la misma forma, considero que el mercado alternativo es la oportunidad que tienen los inversores de entrar en el capital de compañías con negocios en expansión que requieren de financiación y que de otra forma sería hartamente difícil.

Tratando de contestar a un colega en el que me insistía sobre el incoherencia que supone aunar conceptos como pyme y mercado de capitales, me he puesto a bucear en internet para poder clarificar términos y así poder hablar un mismo leguaje. Fácilmente se puede acceder a las recomendaciones de la Comisión Europea sobre la definición del termino pyme:

Tipo de empresa
Empleados
Facturación
(Millones de €)
Total de Balance
(Millones de €)
Microempresa
< 10
y
2
o
2
Pequeña empresa
< 50
y
10
o
10
Media empresa
< 250
y
50
o
43


La distribución de empresas por tamaño en España es el siguiente: 





Por lo tanto, bajo la definición recomendada por la Comisión Europea, en España existen 21.419 empresas catalogadas como medianas según las estadísticas oficiales a mayo de 2014.

Visto en mayor detalle, parece lógico que el MAB, entendido como herramienta de financiación para empresas, sea más accesible para  la mediana  empresa y que al resto le queden las vías más tradicionales de financiación para este colectivo.

Si echamos un vistazo a nuestro entorno más cercano veremos que el MAB no es el único mercado orientado a este segmento de empresas. Todos lo grandes países europeos disponen de su mercado alternativo.


Mercado
País
Creación
Nº Compañias
Capitalización
España
2008
23
    1.212.000.000 €
Reino Unido
1995
1090
  86.201.868.510 €
Francia, Bélgica, Holanda, Portugal
2005
183
    7.432.000.000 €
Alemania
2005
187
  56.237.000.000 €
Grecia
2008
14
        154.000.000 €
Italia
2012
30
        887.000.000 €
Irlanda
2005
23
  53.409.000.000 €
Países Nórdicos
2006
128
    3.606.000.000 €
Turquía
nd
86
    7.346.000.000 €
Polonia
2007
445
    2.591.000.000 €
Dritter Markt
Austria
2007
36
    1.260.000.000 €
Noruega
2007
32
    2.360.000.000 €
Chipre
2007
19
        601.000.000 €


Destaca el mercado británico por su longevidad. Pero el resto de mercados no llegan a los diez años de antigüedad, lo que nos permitiría concluir que no existe una experiencia dilatada en la promoción y supervisión de este tipo de mercados tal y como existe en los mercados llamémosles ordinarios.

De este modo, se podría intuir que existe una masa crítica de empresas en España que es susceptible de utilizar un mercado alternativo para su financiación y que esto no es nada singular sino más bien algo habitual visto el resto de países vecinos.

Por otro lado tenemos los posible defectos y debilidades del MAB puestos de manifiesto últimamente. Como la falta de profesionalización de algunas compañías cotizadas, escasa transparencia, estimaciones demasiado optimistas, poca liquidez del mercado, inexistencia de vehículos de inversión, procesos de admisión bajo sospecha, promoción inadecuada del mercado, dudas razonables sobre la supervisión, ambigüedad de la responsabilidad de los asesores registrados, auditores con estándares de calidad bajo sospecha. Aspectos en su conjunto que merman seriamente la credibilidad del mercado y la de su supervisor y que no facilitan su promoción dentro de la cultura financiera de este país.

Sí, se debe ser muy exigente. Es por lo tanto que el MAB y sus actores tienen una excelente oportunidad para mejorar sus mecanismos pero no para desfallecer. Es más fácil destruir que construir por lo que se presenta una ardua reconstrucción (incluso mejora) de la credibilidad que despareció de un plumazo con la bola de demolición Gowex. Pero no olvidemos que el MAB ya presentaba algunas grietas y que no se pudieron o no se quisieron ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario